domingo, 6 de mayo de 2012

6 de mayo

No podía ver hacia otro lado, él seguía jalando su mirada. En cada determinado momento ella tenía que voltear a un lugar diferente, no dejarse descubrir. Lo veía de lejos, cerca, de lado. Ojos café atrás de esos cristales con pasta negra sosteniendo, los labios más interesantes y bellos que haya visto. Sentía el palpitar de su corazón, parecía que saldría de su pecho. Quiso llorar en determinado momento, un conjunto de felicidad y tristeza, lo único de lo que ella estaba segura es que le amaba, no lo definía con un pequeño ni mucho, simplemente le amaba, algo fuerte, demasiado. Le amaba de la manera que llegaba a doler. La palabra miedo fue lo que viene a la mente, al darse cuenta de que nada ni nadie había hecho que se sintiera de esta manera y en el fondo ella sabía que nada ni nadie lo volvería a hacer. Tomar su mano era el mayor placer de todos.

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