sábado, 11 de agosto de 2012

Mi blog, mi querido blog. Te he dejado a un lado por mucho tiempo, es hora de soplar el polvo y escuchar tus hojas dar vuelta. Muchas cosas han pasado, cosas buenas, cosas malas... creo que me dejo ahogar más por las malas que las buenas. Ha hecho tanto calor que no puedo esperar a que sea invierno ya. Sentir el frío hasta en los huesos, guardarnos en cobijas y soplar nuestras manos como si fuera de gran ayuda. Un buen café. Han sido unas semanas algo pesadas, en todo aspecto. El pensar que ya llevo dos semanas de vuelta en la universidad, que tanto se han pasado rápidas como lentas. Tengo presente que este será un semestre tedioso, cansado y aunque parezca corto, será largo. Tendré mis pequeñas crisis existenciales, mis lágrimas correrán por mis mejillas miles de veces y odiaré a todo mundo un rato en las mañanas. Pero también tengo presente que quiero hacer unos cambios para terminar bien este año, quiero tomar clases de piano, aprenderé a tocar mi armónica, quiero tomar clases de natación, quiero salir muy bien en calificaciones y quiero sonreír un poco más. Tal vez no sea el fin del mundo para el 21 de diciembre de este año, pero trataré de vivir el resto del año como si lo fuera. Aunque sé que suena poco realista que espere tener días agradables.

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Los zombies tomaron la ciudad.