martes, 9 de abril de 2013

Empiezo a pensar y empiezo a pensar...que ya no hay más. Amanecí con mi mano debajo de mi cuerpo, sentí desde pocos momentos antes de despertar como hormigas marchaban por mi muñeca. Me dolía al tratar de cerrar la mano...decidí no cerrar la mano. El día empezó con mucho aire, conociendo el clima...sería aire con mucha tierra...aire con frío tal vez. En efecto, hacía aire y frío, frío que te llegaba a calar en los huesos, pero a la vez no tanto como para ponerte muchas prendas de vestir. Opté por el pantalón antes que la falda que había decidido usar un día anterior. Debía apurarme, madre iba a salir temprano, odio apurarme, odio hacer las cosas con prisa. Llegué a la escuela una hora antes de mi clase, claro...mi edificio se encontraba casi vacío, estuve a punto de quedarme dormida en el sillón de los talleres. No fue un día muy óptimo, mi mano dolía, hacía frío, puros desastres en el laboratorio de fotografía, simplemente...no fue un día muy óptimo. Y luego llego a mi casa y me deprimo más...solo quiero que el día termine.

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Los zombies tomaron la ciudad.